Ya vi Toy story 3; el fin de semana fuimos a un cine que generalmente es muy concurrido (eso es como decir que está juento a un Oxxo) en el estómago de la ciudad. Yo llegué emocionada pero tenía mis dudas, esas películas significan mucho para mí, no tanto a nivel: "Oh sí, mira el manejo tan magistral de los volúmenes y dimensiones a través del color" sino más bien a un nivel sentimentaloide y domingueriforme.
Recuerdo muy bien que la primera Toy story, fui a verla en un cine que ya no existe, estaba en la colonia Condesa, muy cerca del metro Chilpancingo y era de permancencia voluntaria (sí, así como el lema de canal 5 con sus películas sabatinas), lo cual significaba que uno podía ver la misma película en todos los horarios disponibles con sólo pagar una entrada, era una maravilla. Aquel día llegué a la primera función y nos seguimos hasta la tercera (recuerdo que la mitad de padres presentes en la sala se quedaron dormidos en la segunda reproducción). Cuando salimos del cine yo estaba extaciada, ya me había aprendido las canciones y partes de los diálogos y con unas ganas inmensas de llegar a mi casa a jugar con mis juguetes (como ya lo hacía antes de la película y como lo seguí haciendo con gusto creciente algún tiempo después de haberla visto).
Años después, tras esperarlo ampliamente, salió la segunda película, para ese entonces Pixar ya había estrenado Bichos, su segunda película, justo cuando ví en VHS (sí, todavía eran famosos) esa película, en los spots anunciaron Toy story 2.
La gran diferencia con la anterior fue que la historia ya no era tan cercana, o quiza, fue menos sorprendente para mí, no me maravilló al igual que la primera, que representó para mí la primicia de esa magia que ocurre en el re-conociento de uno mismo ante una obra de arte (literaria, pictórica, musical, fílmica, etc.)
Bueno, pues, si por algo puedo decir que Toy story 3 me ha fascinado, es porque volví a sentir lo que la primera vez; la historia de Andy avanzó a la siguiente etapa, a la que yo y mis coetáneos hemos entrado ya hace unos 3 años, me refiero al término de un mundo creado hacia otro, sin que el anterior sea sepultado o concluido terminantemente y sin que el siguiente sea mejor o peor. Lo que quiero decir es que, al final, me he vuelto a ver reflejada en esa historia que, de pronto así lo sentí, avanzó al mismo tiempo que yo, me sentí como si recibiera un gran guiño de ojo en respuesta al gusto que me provocó hace mucho tiempo una película animada que trataba sobre unos juguetes...
3 comentarios:
dentro de dos horas yo estaré experimentando lo mismo (espero, ojalá)
EN 3D jajaja
Yo lloré, así que supongo que algo de esa ternura/empatía provocada por los juguetes en la primera película, reafirmada por la triste historia de la vaquerita en la segunda, en la tercera acabó por reflejarse en una catarsis emocional. El ciclo de los juguetes volvió a iniciar. Esperemos que Bonnie no crezca tan rápido :'(
Sí, Dios, lloré al verla!
Uff, fuimos una generación muy afortunada, ninguna lo disfrutará tanto, no ahora, al menos.
Un abrazo, Nayeli, que el semestre te sea leve :)
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