martes, 12 de mayo de 2009

Una de Woody Allen

Para acabar con las revoluciones en Latinoamérica ¡Viva Vargas!

[...] Estaba relajándome inoportunamente en una bañera de agua caliente, cuando llegó la noticia de que la policía pasaría en unos minutos para colgarme. Pegué un salto fuera del baño con comprensible presteza; pisé un jabón húmedo y patiné hasta el patio; por suerte amortigüé la caída con los dientes, que se desparramaron por el suelo como salidos de una caja de chicles. Aunque desnudo y herido, el instinto de conservación me dictó que actuara con rapidez y, cuando monté a Diablo, mi alazán, lancé el grito de los rebeldes. El caballo se encabritó sobre sus dos patas traseras y volví a encontrarme en el suelo con muchos huesecitos fracturados. [...]

3 comentarios:

Indigente Iletrado dijo...

Más o menos así se 'ganó' México la 'revolución' y la 'independencia'.

Ay, me quedé sin comillas.

Divertido.

Tristán dijo...

Jaja, qué bueno está eso de los chicles. Saludos!!!!

Yareli dijo...

Jaja, Woody Allen es genial!