Hace algunos años, había un niño llamado Enrique, cuya madre era gangosa y le llamaba
Meñique. Su padre trabajaba en una fábrica de tenis, Enrique disfrutaba jugar allí. Un día dejó ir uno de sus dedos -el más pequeño- por la banda sin fin. Cuando sacó la mano sólo tenía cuatro dedos en ella. Su mamá angustiadísima gritó:
¡Meñiqueeee! Desde ese momento, el mundo supo cómo llamar al dedo más pequeño de la mano.
3 comentarios:
Está bueno, es como una leyenda. Me da algo de gracia pero a la vez es muy triste; me gusta ese equilibrio.
MUY HERMOSO TODO POR ACAAAAAAAAAAA
por favor visitame vos tambien, saludos
desde
bs as !! arg.
Es una vieja cancion eso...fijate mis otros blogs si queres ver bien
como vos quieras,
chau un abrazo
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