viernes, 6 de marzo de 2009

Fracturas

Y me dijo: -¿Por qué no me das la mano y caminamos hasta donde podamos llegar?. Eso se oía fácil. Sin remordimientos ni expectativas empezamos a andar por ahí, las banquetas parecían más cortas y ya no me importaba pisar la línea de cemento que hay en cada cuadra -como cinco en cada una-. Su mano y la mía colgando junto a nuestras piernas sin preocuparse por las miradas o por aquel sentimietno extraño de diez dedos en cada mano. Sin hablar y pensando nada más en que si los semáforos eran verdes o rojos podíamos cruzar avenida tras boulevar tras cualquier cosa de esas hechas con pavimento que se atraviesan en las ciudades.
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Iban haciendo nada más que voltear de vez en vez a ver una ventana donde se adivinaba la figura de una mujer; o unas cortinas corridas dejando ver el interor de una casa clasemediera -sin siquiera ponerse de acuerdo para dirigir la vista hacia el mismo punto-; o tal vez a los vendedores ocasionales de globos repetidos en series aptos para los mejores momentos de la vida -perdóname, te amo, feliz cumpleaños, recupérate pronto-; incluso llegaron a saltar a unos cuantos niños que aun conservan la antiquísima tradición de pintar en las banquetas -más tarde tal vez ellos mismos pinten los muros- con imaginarios aviones o con líneas que marcan la cancha de juego para los tazos, canicas, lo que sea que se acostumbre ahora.
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Y el mejor momento fue cuando llegamos a un puente y entonces él me dijo: ¡suerte!, caminó solo, brincó los escalones de dos en dos y entonces ya no estaba en ningún lugar.
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Ella se quedó pensando que seguramente encontraría a alguien más y que no había de que preocuparse, la vida es cuestión de imágenes y palabras y de ésas, siempre hay.

1 comentarios:

Yareli dijo...

"¿Por qué no me das la mano y caminamos hasta donde podamos llegar?"
Qué bonita forma de comenzar, todo comienzo es una anticipación del final, como cada rostro manifiesto posee uno oculto, decía Bataille, a veces no quisiera creerle. Quizá la imagen de los rosotros era menos impactante que las fracturas.

Me gustó mucho! Un abrazo :D