Recostada en el sillón, viendo cómo la tarde cae sobre los cerros y el aire frío se cuela por la ventana cerrada, la mujer de las arrugas en las manos pensó en su cena de esta noche: tal vez una ensalada con yogurt. A su edad ni el atardecer más insipirador podía hacerla reflexionar sobre esos temas ya gastados en su mente; cuando han pasado ciertos años, la reflexión se vuelve un tedio. Esas son cosas para jóvenes que aún pueden imaginar la resolución de tantos problemas, y después confundirla con una canción llena de guitaras eléctricas o con un beso.
2 comentarios:
2-1.
Victoria para la posteridad xD.
Pero el 1 fue zapatito, y la próxima vez será el par completo, jajajaja
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