En una clase de la facultad recuerdo que una maestra, citando a Rius, nos dijo: -“Lo que falla en México es que está lleno de mexicanos”. Triste. Pero cierto. Si nos remontamos al glorioso siglo XIX en México podemos ver cómo la historia de nuestro país es tan dolorosa que mejor se ha creado una historia oficial y amable para que todos sigamos orgullosos de lo que hemos sido y de lo que somos como país, mas aún en esa versión podemos leernos en el fracaso.
Al terminar la Revolución de Independencia, México se halló destruido en varios planos, digamos que no había ni para donde hacerse. El imperio de Iturbide fue una mala broma, como muchas otras que le siguieron, un güero creído y sangrón quiso jugar a ser emperador a la europea. Después: Santa Anna, que era reelegido una y otra vez, que se ha convertido en el malo de la historia (como dicen por ahí: es que los héroe mexicanos tienen que haber sido grandes fracasados para ser considerados héroes); la Invasión norteamericana, que de ser por Puebla qué mejor; la Guerra de Reforma, con el benemérito de la nación que usaba símbolos religiosos (otros masónicos) en la propaganda laica de la República; la Invasión francesa; el Imperio de Maximiliano, cuyo gran error fue ser liberal traido por conservadores: unos lo odiaron por ser del bando contrario y otros por haber sido traido por el bando contrario.
Grandes hombres muchos de los que vivieron en esa época, ni buenos ni malos: la cosas en este país nunca han sido tan tajantes; lo que tienen en común es que todos sus proyectos fracasaron o se conviertieron al realizarse: el siglo XIX es el inicio de las grandes utopías que ha vivido la gente de este país, y en el mismo siglo y mejor todavía, en el XX todas esas utopías fueron cayendo una tras otra.
La historia de México se puede resumir en intento y fracaso, una y otra vez hemos intentado formar un país, hacer que “las cosas funcionen”, que éste se vuelva un país moderno, sin embargo, sólo la modernización (la estructura, los grandes edificios, los cines, el Starbucks) ha sido medio alcanzada. En la actualidad otra vez se empieza a hacer muy evidente que seguimos en el suelo, que los mexicanos no hemos hallado aún la puerta de salida a los problemas: todavía no podemos definirnos, todavía duele mucho reconocernos en lo que somos.
*Corrección:Fue contra los franceses y no contra los americanos que Puebla intento retenerlos.
jueves 15 de octubre de 2009
martes 29 de septiembre de 2009
martes 22 de septiembre de 2009
sábado 19 de septiembre de 2009
la modernidad
HOy ví que las nuevas monedas de veinte centavos son más pequeñas incluso que las de diez, y me pareció una extraña señal de que el dinero cada vez vale menos, muy obvio, sí, pero incluso me causó gracia imaginar que el valor decadente del dinero se refleje incluso en su tamaño (¿qué diría Freud sobre esto?).
En los últimos días he estado pensando mucho acerca de la Modernidad, y me hallo sorprendida de haber empezado eso hasta ahora. No teongo memoria de haber escuchado nada sobre el tema y me sorprende mucho entender vivencialmente mucho de lo que trata, o al menos tengo la ilusión de que he sido paciente de la Modernidad.
Como nadie por aquí -creo- deseamos escuchar o leer o escribir un ensayo sobre el tema, me he propuesto escribir lo siguiente:
"Yacía en cama un domingo, agotado por los vaivenes diarios de agotadora actividad: desayunar, comer, cenar, ir al baño, dormir, etc, cuando sentí una pequeña vibración en el colchón, una vez cerciorado de que no era algún resorte roto, presté oído atento como cuando se espera escuchar el ruidito de un ratón que se ha alojado debajo de la estufa, y un sonido como de metales golpeados entre sí pasó de ser un murmullo a un soberano estruendo; asustadísimo, corrí a la ventana, giré la cabeza hacia arriba, lo cual es muy difícil tratándose de ventanas que se abren como persianas, y ví una especie de montaña rusa sobre mi casa: la nueva estación del metro pasaba justo por encima del edificio provocando que se cimbrara el lugar aproximadamente cada cinco minutos.
Así que me apresuré a salir para corroborar lo que con algo de tortícolis había logrado entrever.
En bata y pantuflas, a unos cuantos metros de la entrada ví la impresionante estructura metálica que apareció sobre la construcción en un abrir y cerrar de ojos. Sin pensarlo y con mucha exaltación, corrí a tocarle a mis vecinos de al lado, cuya casa ahora fungía como la taquilla.
Un poco adisgusto y en ayunas compré dos boletos para ir con acompañante a probar la emoción de probar el nuevo juego mecánico instalado sobre mi hogar."
Bien, así es como yo veo al hombre frente a la Modernidad.
En los últimos días he estado pensando mucho acerca de la Modernidad, y me hallo sorprendida de haber empezado eso hasta ahora. No teongo memoria de haber escuchado nada sobre el tema y me sorprende mucho entender vivencialmente mucho de lo que trata, o al menos tengo la ilusión de que he sido paciente de la Modernidad.
Como nadie por aquí -creo- deseamos escuchar o leer o escribir un ensayo sobre el tema, me he propuesto escribir lo siguiente:
"Yacía en cama un domingo, agotado por los vaivenes diarios de agotadora actividad: desayunar, comer, cenar, ir al baño, dormir, etc, cuando sentí una pequeña vibración en el colchón, una vez cerciorado de que no era algún resorte roto, presté oído atento como cuando se espera escuchar el ruidito de un ratón que se ha alojado debajo de la estufa, y un sonido como de metales golpeados entre sí pasó de ser un murmullo a un soberano estruendo; asustadísimo, corrí a la ventana, giré la cabeza hacia arriba, lo cual es muy difícil tratándose de ventanas que se abren como persianas, y ví una especie de montaña rusa sobre mi casa: la nueva estación del metro pasaba justo por encima del edificio provocando que se cimbrara el lugar aproximadamente cada cinco minutos.
Así que me apresuré a salir para corroborar lo que con algo de tortícolis había logrado entrever.
En bata y pantuflas, a unos cuantos metros de la entrada ví la impresionante estructura metálica que apareció sobre la construcción en un abrir y cerrar de ojos. Sin pensarlo y con mucha exaltación, corrí a tocarle a mis vecinos de al lado, cuya casa ahora fungía como la taquilla.
Un poco adisgusto y en ayunas compré dos boletos para ir con acompañante a probar la emoción de probar el nuevo juego mecánico instalado sobre mi hogar."
Bien, así es como yo veo al hombre frente a la Modernidad.
viernes 4 de septiembre de 2009
Por no
Por no leer, uno a veces cree que todo es vanguardia, aquí fragmentos de François Villon (1431-1463?):
Luego se hace la paz y me tira un gran pedo,
mucho más inflamado que si fuera veneno.
Riéndose, me da un golpe en la cabeza
y me dice "pillín" rozándome el "jamón".
Después, los dos borrachos, dormimos como troncos,
y luego, al despertar, cuando le pica el cuerpo,
se sube sobre mí, que no pierde ocasión.
Bajo su cuerpo gimo, aplastado cual ajo,
y en estas diversiones hecho polvo me deja
en este burdel nuestro gracias al cual vivimos.
Luego se hace la paz y me tira un gran pedo,
mucho más inflamado que si fuera veneno.
Riéndose, me da un golpe en la cabeza
y me dice "pillín" rozándome el "jamón".
Después, los dos borrachos, dormimos como troncos,
y luego, al despertar, cuando le pica el cuerpo,
se sube sobre mí, que no pierde ocasión.
Bajo su cuerpo gimo, aplastado cual ajo,
y en estas diversiones hecho polvo me deja
en este burdel nuestro gracias al cual vivimos.
sábado 29 de agosto de 2009
Al MUY desocupado lector
Es la primera vez que abandono así el blog, creo. Espero que no me guarde resentimientos la "blogósfera" pues siempre me ha caído bien por tener un nombre que termina en -sfera, me recuerda a una vieja película de disney que es como Hamlet con technicolor, ya saben por eso de los ciclos y las esferas y lo redondo (sin incluir a la gente obesa, porque eso sería como fomentar la gordura y no quiero que este blog sea responsable de que alguien suba algunos kilos por identificación virtual).

Hace unos días, en el periodo vacacional, estuve entretenida con algunos capítulos (ok, tal vez no fueron sólo algunos) de Bob esponja, a quien algunas personas consideran estúpido y retrograda comparado, no sé, con alguien como el Coyote (que era fiel denunciante de la monopolización de las empresas con productos que sirven para una mierda); en fin, ví a la esponja que vive en la piña y ahora creo que la academia me ha dañado, lo digo porque esa caricatura (y creo que muuuchas otras) tienen la estructura fija que propone Umberto Eco cuando habla de las películas del 007. Sí, justo a eso me refería ¿quién relaciona a Bob esponja con Umberto Eco?
Ahora retomaré el tema de la denuncia social al puro estilo del Coyote: el otro día en una clase -espero que nadie sepa a quién me referiré, si lo saben, recuerden que el "yo poético, narrativo, ensayista" no es el mismo que el "yo empírico"- una mujer dijo que cierto libro tenía como pretexto la historia y su único fin era la denuncia social del maltrato entre opresor-oprimido, y tras debatírselo me impresionó la facilidad con la que una persona decide centrarse en un solo aspecto de cualquier cosa y decir que lo demás sobra (por cierto, ella me cae bien, no sólo me fije en su desafortunado comentario). Creo que por eso la crítica literia, al menos la mayor parte de ella, llega a análisis tan pobres que abarcan a un solo aspecto de la totalidad que implica lo que analizan. Vaya, digo pues que "el todo es más que la suma de las partes", lo que es distinto a "el todo es la parte que no es el pretexto", o a "el todo es lo que le sobró al contexto" o "el todo es el todo" o "el todo es la nada" o "el todo no es" o cosas así.
sábado 25 de julio de 2009
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